LA OTRA HERIDA






Son muchas las heridas que ha dejado el conflicto armado en los corazones de las víctimas y en la sociedad colombiana en general. Los estragos son más visibles en los primeros, desde luego, porque fueron quienes padecieron en carne propia todas las aberraciones que la guerra trae consigo; fueron los que pusieron los muertos, dejaron sus tierras, vieron afectada su humanidad, o como lo manifestó Ingrid Betancourt hace algunos años en su ya famoso discurso sobre la reconciliación, “fueron los sujetos pasivos de actos violentos que impactaron sobre su propia identidad”.
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A todos ellos mi respeto y solidaridad. Pero es sobre los segundos, sobre la sociedad colombiana y las heridas que el conflicto y, más aun, las circunstancias sociales y políticas han dejado en ella, de quien es preciso reflexionar. Y no sólo porque en manos de los ciudadanos está la responsabilidad de votar si ¿apoya usted el acuerdo final para terminar elconflicto y construir una paz estable y duradera?” (pregunta por demás tendenciosa), sino porque la sociedad colombiana ha sido otra víctima, silenciosa y resignada, salvo en escasas manifestaciones de resistencia, de la falta de garantías que el Estado les ha ofrecido a los ciudadanos para afrontar con razones medidas desde el juicio crítico la realidad que nos tocó en suerte por medio de una educación de calidad. 

"la sociedad colombiana ha sido otra víctima, silenciosa y resignada del conflicto armado"

La educación es el arma más poderosa que tiene el ciudadano para ejercer una ciudadanía plena, participativa y crítica. Eso ya se sabe. Pero, desafortunadamente, al no brindárseles las garantías a la sociedad colombiana de tener dicho privilegio, que en últimas es un derecho adquirido, se le está negando la posibilidad de hacer parte de la construcción, consciente y con argumentos sopesados, de su país. Sí así fuera, si la educación estuviera entre las prioridades, las decisiones tomadas de forma democrática, en las urnas, serían distinta; habría control social, político y veedurías ciudadanas. Todo lo que concierne al estado de bienestar del que debe gozar cualquier nación.

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Pero nuestra realidad es otra. Y es por ello que ciertos agentes disociadores de nuestra realidad, como lo son algunos medios de comunicación, especialmente televisivos, han aprovechado dicha circunstancia para moldear la realidad y poner sobre la agenda pública sus estrechas visiones de mundo, sus conveniencias económicas, que están por encima del bien común. Pero los medios no son el problema, por supuesto. Simplemente son un instrumento al servicio de algunos a quien no le conviene el bien común.

"Sin educación de calidad la sociedad seguirá votando por los mismos de siempre, sin pasar por el tapiz de la conciencia crítica su decisión"

Si tuviéramos una educación de calidad no se caerían los estados, la corrupción sería controlada y condenada socialmente; pero nos acostumbramos a ella, así como nos acostumbramos a la inseguridad, a la violencia armada y a los contenidos informativos que nos ofrecen los canales. Todo sin cuestionar, sin sopesar, sin reflexionar. Somos una sociedad que ha dejado de lado la crítica para volverse criticona. Criticona sin argumentos, porque los mayores argumentos son los que se escuchan en las esquinas o los que leen en los memes de las redes sociales.


Es por lo anterior que se hace urgente sanar las otras heridas, las de la educación sin calidad, facilista, del pensamiento acrítico y servil. Sin educación de calidad la sociedad seguirá votando por los mismos de siempre, sin pasar por el tapiz de la conciencia crítica su decisión; sin educación de calidad, seguiremos siendo títeres a quienes se les dice qué pensar, en qué creer, cómo decidir. 


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