FÓLLAME


Antes de ser escritora, Virginie Despentes fue prostituta y crítica de cine pornográfico. Por eso Fóllame (1998), su primera novela, no me parece el resultado de la inventiva sino un testimonio trash de su existencia. En la novela, la autora cuenta la historia de la abulia existencial personificada en jóvenes como Nadine, Séverine, Manu y Fátima, que encuentran en el sexo, el alcohol y las drogas una vía de escape al sinsentido de su mundo. 

Si les gusta el Hank Chinaski de la Senda del perdedor, el grunge más estertóreo, el Trainspotting de Danny Boyle, y los diálogos del cine porno español, bienvenidos. En lo personal la novela me dejó una sensación agridulce: la traducción españoleta aburre por su jerga y sus modismos (he entendido un poco más viendo Merlí, serie acerca de un profesor de filosofía que se puede ver por Netflix), pero lo que se lee entre líneas, las ideas de sus personajes, corresponden a quienes se aburrieron de las normas, del deber ser, de lo políticamente correcto. Esta es una novela acerca de mujeres inteligentes, irónicas pero no pretenciosas, -que es la cualidad más bella de toda mujer-; ellas son dueñas de su cuerpo y de su destino, aunque su destino las lleve a volverse mierda, porque siempre se puede caer en la cloaca más profunda.
Tomado de Clarin
A continuación, un fragmento:


      “─¿Ha llamado alguien?

     Se empeña en creer que el tipo que se la cepilló la semana pasada dará señales de vida. Pero el chico no parecía estúpido y es poco probable que aparezca.


    Séverine hace todos los días la misma pregunta. Y todos los días derrama sus lamentos irritados:


     ─No me lo esperaba. Habíamos hablado súper bien, no sé por qué no llama. Qué asco, cómo me ha utilizado.


   Utilizado. Como si su coño fuera demasiado fino para agradecer una buena polla.


    Cuando habla de sexo suelta chorradas de ese estilo con pasmante prodigalidad, un discurso complejo repleto de contradicciones que no asume. Ahora, repite vehemente «que ella no es una de esas». Para Séverine la expresión «una de esas» resume a la perfección la peor conducta posible del género humano. Sobre ese punto preciso se la debería tranquilizar: es una gilipollas pretenciosa al cubo, una egoísta hasta el punto de la sordidez y asquerosamente vulgar en cuanto abre la boca. Pero no es una chica fácil. En consecuencia, raras veces se la follan y buena falta le haría.


Nadine la mira de reojo, resignada a su papel de confidente. Siguiere:


      ─Redacta un contrato para la próxima vez. Para que el tipo se comprometa a hacerte compañía el día siguiente, o llamarte durante la semana. Si no firmas, no te abres”.

* * *

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Comentarios

  1. Excelente contenido, me gusta el sentido crítico y la perspicacia con que se aborda cad obra!!

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Muchas gracias. Me alegra que el contenido sea de su agrado. Nos seguimos leyendo.

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